16 de julio de 2017

"El fin de vida ante el robo de un cuadro".

Ayer me llamó mi padre y me preguntó si seguía interesado en ir a ver a su hermano Evaristo...La dije que sí a a su casa me dirigí.
Para iniciar la charla con Evaristo -quien padece demencia senil- le pregunté por el autor de un cuadro. Y se levantó muy nervioso para decirle a la doméstica Carmen que le quería robar los cuadros.
Comió los pasteles que le llevé con apetito. Y una vez finalizados éstos inició un imparable deambular que interrumpía frente a la puerta que abría para salir al exterior en pijama. Carmen se lo impedía.
Tenía tremendos fallos de memoria: Creía que su nuera se llama María José, cuando en realidad es Silvia. Tras una de estas improntas compulsivas reposa en el sillón, echando mano del teléfono y de la agenda, indistintamente y sin objetivo alguno.
Me dijo Carmen que el otro día tuvo que ir a buscarlo al portal a las 5,30 horas.
Para mas inri su mujer está internada por padecer una fase avanzada de Alzheimer.
Y él sin más parece que se ha rendido también.
Kiko Vacanillas.

15 de julio de 2017

Ya de todo hace treinta años.

Mi noviazgo con Ana: Marruecos cabaña bereber.
Partidos de rugby en el Cantarranas.
Estudios de periodismo en el madrileño colegio mayor San Pablo.

Viajes por la India y Turquía.
Contacto con los misioneros colombianos.
Pontevedra ciudad sin ley: Porros y vino de pasa.
Mis amigos de Madrid: Moro, Gildo y Lobo.

La maravillosas paellas de mi primo Enrique.
Las fiestas del San Pablo.
Nazco como escritor de relatos.
Comienzo a estudiar fotografía.

Vive mi madre,
e inunda con su gazpacho
y presencia malagueña todo: Pero está triste.
Mis primeros trabajos en periodismo: El Independiente, ABC.

Y ahora de repente
Tengo medio siglo de edad,
una minusvalía y una discapacidad absoluta,
aunque trabajo de voluntario en una ONG,
Escribo.

Relatos y Poesía.
Tengo dos hijos maravillosos: Julia, estudiante de Derecho y Antropología,
Y Santi: Con un maravilloso, Síndrome de Down.

Estoy en proceso de divorcio con Ana: Mi compañera bereber.
                                                                                           Kiko Cabanillas.




























12 de julio de 2017

“Acampa”.

Pocos sitios hay espiritualmente tan sanos.

Hace unas semanas participé en “Acampa·, una feria de “stands” y tiendas de campaña de ONGs ubicada en los Jardines de Méndez Núñez.
Yo estuve en la caseta de “Aire”, pero también tenía a mi cargo -abrir y cerrar- una tienda de campaña de “Ecos do Sur”.

La feria estaba dedicada a los refugiados y para los mismos había numerosas actividades: Como la simulación de un campo de refugiados que daba perfecta idea de la dramática situación por la que pasan.

El sirio refugiado -alumno mío- Ahmad dio una charla que realmente conmovió a los asistentes.

Había decenas de ONGs presentes y algunas dieron charlas sobre la problemática a tratar.




Y mi “Underwod” y yo decidimos tomarnos un descanso.
                                                               Kiko Cabanillas.

Síndrome de Down.

Santi escribe siempre conmigo. Y lo tenía tanto en falta a menos que...(escribiera de él)

Echaba tanto de menos a mi hijo Santi, quien se había ido a vivir a Madrid con mi ex, que se me ocurrió trabajar de voluntario en Down Coruña y así lo hice.

Pude comprobar que el retraso de Santi era mayor que el de muchos compañeros pues casi todos hablaban. Y Santi casi nada.

Jugaba con ellos en los columpios.

Les ayudaba a hacer sus fichas escolares.

Y los sábados salíamos a dar un paseo.

Me hice un hueco entre ellos, pero en vez de disminuir mis ganas de estar con Santi aumentaron.
No tenía dinero para ir a verlo muy a menudo a Madrid, pero iba igual. Comiendo pasta el resto de la semana.

Además cuando estaba en Madrd iba a ver a mi primo Kikón y a mi querida Keka.

Sospecho que mi Santi no vivirá muchos años,
así es que es ahora o nunca. “Carpe diem”.
                                    Kiko Cabanillas.

































Nueva pareja.

Las cosas que sueña un viejo escritor...
Llevaba ya cinco años separado.
Había sido reconocido como poeta y escribía todos los dias.

Fue un encuentro muy agradable.
Ella, Vera, trabajaba en una tienda de ropa de segunda mano que estaba a la vera de El Refugio.

Tonteamos en un encuentro de ONGs.
Y yo le pedí su móvil

La llamé y quedamos.
La invité a casa a cenar: Merluza al horno.

Me contó su vida: Familia desestructurada, delincuencia..

A mi me fascinó.
Yo le conté mis viajes y le enseñé fotos.

No dejemos pasar el tiempo: ¿Nos acostamos?.
Me encantó la propuesta. Y así lo hicimos.

Era muy muy cariñosa.
Y yo no recordaba otra pareja que lo hubiese sido tanto
Además a pesar de mi edad respondí bastante bien sexualmente.

Hoy, diez años después, Vera y yo estamos casados por lo civil,
Y tenemos una preciosa hija: Luz.
                                          Kiko Cabanillas.
































Y fui un poeta...

Después de veinte años de lidiar con editoriales cutres...
La Editorial Visor me dio una oportunidad que no desaproveché.
También publicaba en “Cuadernos del laberinto”-Anaquel de poesía-

Mi padre acababa de fallecer a los 94 años.

Había abandonado totalmente el periodismo incluso la narrativa y los libros de viales que tantos años me dieron de comer.

Tenía muy buena relación con mis hermanos.

Y estaba entregado en cuerpo y alma a la Poesía.

Claramente influido por la Promoción Poética de los cincuenta. Y por Leopoldo María Panero.

Poesía es espíritu.

Y ello es lo que me hacía falta a mi en un momento en que había dejado el compromiso social que supone el periodismo. Incluso mis clases de español al colectivo inmigrante.

Vivía por y para la Poesía. Y dela Poesía.

Y bastante bien, pues me había hecho un nombre y era un poeta de destacado.


Pero una nostalgia vital se estaba apoderando de mi con los años.
Echaba mucho de menos a mi hijo Santi -Síndrome de Down-, a mis inmigrantes y a mis compañeros. A Keka no porque vivía con ella.
                                                          Kiko Cabanillas.
































Colectivo “yonquie”.

Un claro heroinómano se acercó...Y yo comencé as recordar...

Fue con “Reto a la Esperanza” con quien empecé a trabajar de voluntario con el colectivo drogadicto.
Al igual que otras ONGs que conocía “Reto” les ofrecía una pseudoreligión como sustituto al espíritu que les facilita la heroína.

Es claramente un problema de espíritu.

La heroína se lo ofrece. Y son gente que carece de todo previamente al consumo.

Entre sí forman familia.
Muchas veces la única familia de verdad que han tenido.

Motes, bromas, cariños.

“Me he vuelto a poner chico”, dice Ernesto. “Esto no hay quien lo pare”, asevera.

La localización de “Reto” es fantástica. Tienen una casa grande y hermosa en el paseo marítimo, camino del Portiño.

Y es que Ernesto me decía el otro día: “El caballo es todo lo que tengo. Lo único es que e un amante muy puñetero”.

Otra cosa son los pastilleros. Quienes logran variar el estado anímico mediante la química.
Pero nada tiene que ver con la heroína.
Ni siquiera la cocaína tiene ese duende.

Chavales en permanente estado de ensoñación cuando van puestos.

Desesperados con el “mono”,
que no es sino el recuerdo de lo que acabaron de ser gracias al caballo.
                                                             Kiko Cabanillas.