24 de septiembre de 2017

Horario de este invierno. Actividades.

Comienzo la semana con clases de español a inmigrantes, el lunes a las 11 hasta las 12.30. Pero no es seguro porque mi alumna central de este curso es una alemana de ascendencia turca, Gisem, a la que daré la clase de español en inglés los jueves a la misma hora, pero que me dijo que los lunes -el otro día que puedo ir- prefería estar en la otra clase con más gente, viendo gramática y demás. Podré dar a otros/as.
Y el mismo lunes, a las 18.30 me incorporo al Club de Lectura de la Biblioteca Municipal de Los Rosales. Me han hablado maravillas de esta actividad. Y juntarme con más amantes de la literatura siempre será un placer. Un miedo: Ya estoy formado en lo que a los libros se refiere y por lo tanto tengo criterios definidos difícilmente maleables. Soy pues mal alumno.
Y llega el martes. Mi clase de árabe en la Escuela de Idiomas con la profe Celeste.
Amo la cadencia del árabe, su poesía, sus sonidos...
Y el miércoles de nuevo árabe. Y a la tarde Filosofía con Bruno en la citada biblioteca.
La tarde del miércoles la invertiré en acudir al gimnasio de la Casa del Agua.
Y el jueves sí que impartiré clase a la alemana-turca que trabaja de canguro.
Habla perfecto inglés y se rió mucho cuando le dije “Ij live dij”, (yo te amo) en alemán y “tatsequiur ederem” (muchas gracias) en turco.
Y de nuevo Celeste los viernes para acabar la semana.

Los sábados vuelvo al gimnasio y recibo a mi hija que viene de Santiago. Le cocinaré mucho. El fin de semana que no venga iré a ver a mi padre a Santiago, a quien le ha gustado mi último libro. Miedo tenía pues sale él aunque bien parado.
Kiko Cabanillas.

15 de septiembre de 2017

Entre México y A Coruña.

Acabo de estrenarme en una modalidad periodística en la que estaba virgen: La de “conseguidor”.
Le he facilitado a la Voz de Galicia un reportaje sobre el refugiado sirio Ahmad Sagir Matar.
Le presenté el tema con un comunicado de prensa, que era ya, con algunos matices una noticia publicable.
Ahmad es amigo mío. Y también muchos compañeros árabes de él.
El viernes que viene comienzo mis clases de árabe en la Escuela Oficial de Idiomas.
Y mi intención es infiltrarme como periodista en el mundo inmigrante coruñés, muy especialmente en el mundo árabe.
Ya que no cobro. Y gracias a mi pensión me puedo permitir trabajar sin jefes en lo que me de la gana. Siempre que sea publicable.

Respecto a mi último libro “Underwood” mi editora se ha tenido que ir pitando a México -pues tiene a su madre enferma-, pero asegura que seguirá trabajando desde allí.

En todo caso he decidido tomarme con más calma los libros. Porque no puedo soportar los gastos iniciales que suponen. Esperemos que con mi último libro pueda recuperar el dinero invertido.

Ah! y el próximo lunes comienzo mis clases de español al colectivo inmigrante con Ecos do Sur. Modalidad avanzado. Pero si hace falta sabe Alfredo que puedo dar hasta alfabetización.

Y para rematar mi agenda, los sábados voy a ir a la Casa del Agua, cuyo gimnasio voy a compartir con mi hija Julia, quien este año estudia en Santiago, dejando con ello Madrid que “no tiene mar”, aseguraba. “Santiago tampoco, pero A Coruña sí. Y así vienes a verme todos los fines de semana.

Kiko Cabanillas.

11 de septiembre de 2017

-El "full" de La Opinión.

Tras publicarme el artículo “Siria: La guerra del gas”, intente lograr una colaboración en dicho periódico. Primero lo intenté con el jefe de redacción Santiago Romero, quien muy correctamente -un día que le llevaba varios artículos de internacional de actualidad- me dijo que no había sitio. Únicamente, añadió, si nos traes temas de ONGs o de inmigración, ya que yo estoy en la ONG de inmigración Ecos do Sur.
Así es que semanas más tarde le presenté a Ana Rodriguez, jefa de Local, una entrevista a Ahmad Sagir Matar, refugiado sirio. Le gustó mucho. Y me dijo que en adelante debería hacer temas para la sección de Opinión, mejor que entrevistas o reportajes, que ya los hacían en Redacción.
El caso es que tras esta afirmación la llamé para proponerle varios temas. Pero me dijo que le escribiera un “mail”. Y así lo hice.
El caso es que en la contestación al “mail” me rechazó los temas que le proponía y me dijo que le habían indicado “desde arriba” que no podían tener más firmas en el periódico. La entrevista del sirio si la publicarían.
“Es igual. Me meteré a puta”, le dije a mi hermano Chemi. “Sí pero de las caras”, contestó.

                                                   Kiko Cabanillas.

10 de septiembre de 2017

-Ahmad busca trabajo-

33 años, sirio de Alepo, electricista y carpintero, el refugiado Ahmad Sagir Matar, vive en A Coruña acogido por Leti desde que llegó a España huyendo de la guerra en su país.
Especializado en cocinas y dormitorios, y en la instalación de contrachapados.
En su huida de Siria pasó por Libia y Turquía desarrollando profesionalmente sus oficios.
Sólo que en Turquía no le pagaron: “Eres un ilegal, vete o tendrás problemas con la policía”.
Siguió su deambular hasta Grecia, donde viviría en el campo de refugiados de Idomeni. Lugar en el que conocería a Leti, con quien se trasladaría a España.
Reside en A Coruña desde hace un año en casa familiar de Leti y tras ocho meses esperando el Risga y un mar de gestiones ha conseguido por fin regularizarse: Tiene permiso de trabajo y Residencia.
Yo soy su profe de español con la ONG Ecos do Sur y su amigo y compañero.
Habla español, árabe e inglés.
Ha estado en casa en varias ocasiones, en una de ellas cocinó tortilla siria.
Y también me invitó a su cumpleaños celebrado con el colectivo árabe de A Coruña.
Ahmad se pasa el día consultando Internet buscando trabajo o enviando curriculum a amigos y conocidos. Ya tiene permiso de trabajo.
Si estás sensibilizado con Ahmad y tienes ocasión de ofrecerle trabajo no te arrepentirás. Te hará una buena labor y contribuirás a que el mundo funcione un poquito mejor.
Llama al 633724531. (Ahmad).

                                                    Kiko Cabanillas.

1 de septiembre de 2017

Inflitrado entre los árabes de A Coruña.

Estudio árabe en la Escuela Oficial de Idiomas de A Coruña, imparto clases de español al colectivo inmigrante con la ONG Ecos do Sur, tengo amigos musulmanes con los que comparto comidas y salidas nocturnas. Me llamo Kiko Cabanillas, soy periodista y en la actualidad redacto -y aporto fotos- el reportaje “Árabes en A Coruña”.
Mi objetivo final es el de inflitrarme entre ellos como pertiodista.
Colaboro con La Voz de Galicia y La Opinión.
Asimismo, edito mis propios libros con la editorial Cronos.

Pero es tal mi afinidad con los árabes que me olvido por momentos que soy periodista.

En todo caso espero momentos como el de los recientes atentados en Barcelona para ofrecer mi colaboración en la prensa gallega.
El último reportaje tiene como objetivo normalizar la vida de los inmigrantes árabes y mesmitificar la creencia de que todos ellos son terroristas.

Mi última entrevistada se llama Dunnia y está pèrfectamente integrada.
Trabaja y tiene la residencia.

Coseguí el contacto gracias a mi amigo Ahmad, inmigrante sirio con el que tengo una firme amistad.
Es mi alumno de español. Y ha estado en casa recientemente cocinando comida siria.

Me recomendaba mi hermano Javier tomar distancia. Y, por ejemplo, no llevarlos a mi casa.
Sin embargo lo seguiré haciendo porque yo soy más trabajador en el mundo de las ONGs que periodista.

Soy amigo de los árabes de A Coruña.

Y periodista.
                               Kiko Cabanillas.

27 de agosto de 2017

Ya de todo hace veinte años.

De mi primer trabajo, de vida de casado, de mi primer hijo...
Todo va “acelerado” y no da tiempo a vivirlo.
Me acuerdo perfectamente cuando mi padre cumplió cuarenta años. Yo le regalé un bastón. Y ahora, a los cincuenta soy yo quien lo uso.
Además como consecuencia de mi accidente (con traumatismo craneal) los veinte años que le siguieron fueron como si no los hubiera vivido.
Tengo una hija mayor de edad. Y un hijo con trece años.

Me estoy divorciando. Y me voy a quedar sólo y viejo.
Pues me niego a ir a pescar a las discotecas para ver si alguna mujer se apiada de mí.

Pero,¡alto ahí!, que estoy con Kiko. Su cocina, sus libros, sus inmigrantes, sus relatos cortos y poesía...Y voy a comenzar a viajar sólo como antaño.
Y sabéis lo que os digo, no necesito más.

Los inmigrantes irregulares son mi familia.
Además con la pensión que cobro por discapacidad absoluta me llega de sobra. Mantengo a mis hijos en Madrid. Y le tengo que abonar a mi ex-mujer...
Una barbaridad. La mitad de lo que tengo.
Pero mira, que haga buen uso de ello y que lo disfrute.
A mi me llega con lo que me queda.

Además le voy a comprar su primer coche a mi hija.

Y...

No tengo gastos importantes. Compro la comida en el Carrefour. Y leo de la Biblioteca Municipal de Los Rosales. Algún cine, lo único.

Y sigo escribiendo. Ahora estoy con un libro de periodismo: “Doce árabes en A Coruña”.
No puedo renunciar a mi profesión.
Alterno la literatura -relatos cortos, sobre todo- con el periodismo.
Y es que éste es mucho más que una profesión. Es un modo de vida.

Y eso, que ya de todo hace veinte años.
Y no se repite.


Kiko Cabanillas.

21 de agosto de 2017

Mi vida en Marruecos.

En Septiembre comenzaron mis clases de árabe en la Escuela Oficial de Idiomas de A Coruña.
Desde el primer momento -en que saludé en árabe a la profesora- Tere y yo nos caímos de maravilla.
Yo estaba en el nivel más básico del idioma, pero no era de principiante pues llevaba unos meses estudiando por mi cuenta.

Eramos cuatro en clase. Dos españoles y dos belgas.

Tere se servía de un vídeo para las clases...A pesar de su nombre español -padres gallegos- Tere había nacido en Agadir. Asimismo utilizaba mucho un casete donde nos enseñaba las distintas pronunciaciones.

Mi relación con Tere se fue intensificando: Íbamos juntos a tomar cerveza...

Pero alcanzó su punto culminante cuando acepté viajar a Marruecos en verano con ella y con otros dos estudiantes -los belgas-. Éstos se fueron en quince días, por lo cual me quedé con Tere a solas en Uarzazate y luego en el desierto, en una cabaña bereber.

Nuestra relación comenzaría un día que decidimos dar un paseo por el desierto.

Nos fuimos desnudando a medida que avanzamos.

Finalmente...Miradas seductoras de ella...De complacencia por mi parte...

Y nos fundimos en el arenal.

Pasamos a dormir juntos.

También fuimos a Agadir a visitar a su familia, a quien fui presentado como su marido, para compartir cama.
Ya a la vuelta seguimos con las clases de árabe. Y los recuerdos.

Ahora vivo con Tere y hablo con ella en árabe.

Y siempre que podemos regresamos a Uarzazate y al desierto.
                             Kiko Cabanillas.